vie 5a. Ordinario año Par (Id=137)

Primera Lectura

Israel se separó de la casa de David

Lectura del primer libro de los Reyes
11, 29-32; 12, 19

Un día que Jeroboán salía de Jerusalén, se encontró en el camino con el profeta Ajías de Siló. Llevaba éste un manto nuevo y estaban los dos solos en el campo. Ajías se quitó el manto nuevo y lo rasgó en doce pedazos. Y dijo a Jeroboán:
"Toma para ti diez pedazos, pues así dice el Señor, Dios de Israel: "Voy a arrancar el reino de manos de Salomón, y a ti te daré diez tribus. A él le dejaré una tribu en atención a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que elegí entre todas las tribus de Israel"".
Y desde entonces hasta el día de hoy, Israel se separó de la dinastía de David.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 80, 10-11ab.12-13.14-15

Yo soy el Señor Dios tuyo: escucha mi voz.
Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

No tendrás un Dios extraño, no adorarás a un dios extranjero; yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto.
Yo soy el Señor Dios tuyo: escucha mi voz.
Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

Pero mi pueblo no quiso escuchar mi voz, Israel no quiso obedecerme; por eso los abandoné a la dureza de su corazón, a merced de sus caprichos.
Yo soy el Señor Dios tuyo: escucha mi voz.
Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

¡Ojalá me escuchara mi pueblo, y siguiera Israel mi camino!: inmediatamente humillaría a sus enemigos, castigaría a sus adversarios.
Yo soy el Señor Dios tuyo: escucha mi voz.
Ego sum Dóminus Deus tuus: audi vocem meam.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Aperi, Dómine, cor nostrum, ut intendámus verbis Fílii tui.
Aleluya.

Evangelio

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
7, 31-37

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, dejó Jesús la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, hacia lago de Galilea, atravesando la región de la Decápolis.
Le
llevaron un hombre que era sordo y tartamudo y le suplicaban que le impusiera las maos. Jesús lo apartó de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
Effetá!" (que quiere decir: ¡ábrete!).
Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.
El les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más insistía, más lo proclamaban; todos estaban asombrados y decían:
"¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]